Pigmentos amalgamados En una de las recientes exposiciones y show alive de Joan Ramón Soto Cifuentes en Avignon, donde mostró, como es costumbre, su pasión desmedida e incisiva por desfogar su energía creativa, quizá por ser una de las formas en que su ser se transforma para plasmar la genialidad; vimos a un ser creyente en su propio interior que a la vez es fuente inagotable de pigmentos amalgamados, lúcidos y texturizados de los que brotan obras inmortales de colorido semejante a la naturaleza, cielos inundados de ríos azulados y violetas intensos que se tornan en fucsia, cadenas montañosas inmortales, exuberantes y mágicas. Visitar una obra de Joan Ramón es detenerse en la fantasía del color donde predominan la alegría y las ganas de vivir. Joan Ramón en su maestría genera una actitud irradiante de poder bondadoso, encarnado en la amalgama de materias físicas dominantes de un entorno natural y progresivo dentro de una sensación de humanismo y vitalidad traducida en la preocupación por el medio y en especial por la naturaleza. No hace falta determinar con detalle el sentido implícito de sus obras maestras. Estar frente a ellas hace que el individuo quede expectante de una historia traducida en formatos gigantescos. Sus pigmentos amalgamados son el fruto de la investigación continua sobre la composición de la materia y la industria del arte.

Pigmentos amalgamados

Joan Ramón en su maestría genera una actitud irradiante de poder bondadoso, encarnado en la amalgama de materias físicas dominantes de un entorno natural y progresivo dentro de una sensación de humanismo y vitalidad traducida en la preocupación por el medio y en especial por la naturaleza. No hace falta determinar con detalle el sentido implícito de sus obras maestras. Estar frente a ellas hace que el individuo  quede expectante de una historia traducida en formatos gigantescos.
Tejido Neuronal El jardín de las neuronas, una de las últimas obras de Lluis Garriga Felip, es más una auto biografía. Las personas que conocemos a Lluis, podríamos atrevernos a decir que es todo un tejido neuronal en constante movimiento. En gran parte de su obra, que como el mismo lo dice “lo define e identifica” se ve todo un torrente de energía que fluye en medio de tejidos neuronales y orgánicos que plasman de una forma magnifica la infinidad de ideas que brotan de su intelecto sin temor alguno a que su imaginación acabe. Cuando estás frente a una obra del Maestro Garriga, puedes sentir la necesidad de sumergirte en un tejido encantado al cual no puedes resistir la tentación de tocarlo. Es una necesidad incontrolable de meter los dedos para sentir que hay dentro, sin embargo no dejas de sentir el gran temor de perderte en un laberinto de tejidos inteligentes que te harán presa de su talento. Las obras de Lluis son una explosión de color que se amalgaman de una forma natural conservando el buen gusto en la composición y la fantasía de las transparencias con veladuras genialmente logradas, aunque  a los ojos del espectador parezca imposible de lograr.

Tejido Neuronal

Cuando estás frente a una obra del Maestro Garriga, puedes sentir la necesidad de sumergirte en un tejido encantado al cual no puedes resistir la tentación de tocarlo. Es una necesidad incontrolable de meter los dedos para sentir que hay dentro, sin embargo no dejas de sentir el gran temor de perderte en un laberinto de tejidos inteligentes que te harán presa de su talento.
Realidad inverosímil El hiperrealismo ha poseído a José Antonio Martínez Sabina. Es cierto las obras de José Antonio sumergen a la audiencia en una realidad inverosímil. El Maestro Martínez trae a la boca la expresión de Dalí que dice “una pintura es una fotografía hecha a mano”. Lo más increíble de sus trabajos es caer atrapado con la mirada y exhorto con el cuerpo inmóvil, aunque las pupilas palpitantes, tratando de descubrir el más mínimo detalle que te haga ver la diferencia entre la realidad y la fantasía; este fantástico acontecimiento del espectador hace que no se quiera mover ni escapar si quiera de la belleza del magistral talento de José Antonio y de su realidad inverosímil. Para el Maestro Martínez pintar la naturaleza es una obsesión divina. Pinta la historia al reflejar las iglesias y monumentos religiosos acompañados en un paisaje urbano por parques fuentes, murallas, torres de ladrillos y piedra. En los paisajes rurales nos invita a viajar por los cultivos, haciendo un homenaje a los labradores de la tierra y a los frutos del trabajo arduo y constante de los campesinos locales y foráneos en una realidad inverosímil. Los rostros de las personas y animales están presentes en muchas de sus obras con expresiones tan altivas, humildes y sublimes que quieren contar una historia muda que en muchos casos se llevaron en sus voces a otros mundos, o que te motiva a conocerlos para preguntarles todo lo que sus ojos pintados y dibujados cuentan a través de la verdad inverosímil.

Realidad inverosímil

Para el Maestro Martínez pintar la naturaleza es una obsesión divina. Pinta la historia al reflejar las iglesias y monumentos religiosos acompañados en un paisaje urbano por parques fuentes, murallas, torres de ladrillos y piedra. En los paisajes rurales nos invita a viajar por los cultivos, haciendo un homenaje a los labradores de la tierra y a los frutos del trabajo arduo y constante de los campesinos locales y foráneos en una realidad inverosímil.
El arte tiene una intensión muy particular y es la de escribir la historia. La propia o la del entorno en la que ha vivido cada artista e incluso la historia de la humanidad, y es por esto que el artista debe ser muy responsable en plasmar su estado de vida, se debe vivir desde el interior propio y saber que se está enviando un mensaje sin importar que esté encriptado en una obra abstracta o explícito en el hiperrealismo.

Filosofía del artista

El arte tiene una intensión muy particular y es la de escribir la historia. La propia o la del entorno en la que ha vivido cada artista e incluso la historia de la humanidad, y es por esto que el artista debe ser muy responsable en plasmar su estado de vida, se debe vivir desde el interior propio y saber que se está enviando un mensaje sin importar que esté encriptado en una obra abstracta o explícito en el hiperrealismo.