Pigmentos amalgamados En una de las recientes exposiciones y show alive de Joan Ramón Soto Cifuentes en Avignon, donde mostró, como es costumbre, su pasión desmedida e incisiva por desfogar su energía creativa, quizá por ser una de las formas en que su ser se transforma para plasmar la genialidad; vimos a un ser creyente en su propio interior que a la vez es fuente inagotable de pigmentos amalgamados, lúcidos y texturizados de los que brotan obras inmortales de colorido semejante a la naturaleza, cielos inundados de ríos azulados y violetas intensos que se tornan en fucsia, cadenas montañosas inmortales, exuberantes y mágicas. Visitar una obra de Joan Ramón es detenerse en la fantasía del color donde predominan la alegría y las ganas de vivir. Joan Ramón en su maestría genera una actitud irradiante de poder bondadoso, encarnado en la amalgama de materias físicas dominantes de un entorno natural y progresivo dentro de una sensación de humanismo y vitalidad traducida en la preocupación por el medio y en especial por la naturaleza. No hace falta determinar con detalle el sentido implícito de sus obras maestras. Estar frente a ellas hace que el individuo quede expectante de una historia traducida en formatos gigantescos. Sus pigmentos amalgamados son el fruto de la investigación continua sobre la composición de la materia y la industria del arte.

 

Pigmentos amalgamados

En una de las recientes exposiciones y show alive de Joan Ramón Soto Cifuentes en Avignon, donde mostró, como es costumbre, su pasión desmedida e incisiva por  desfogar su energía creativa, quizá por ser una de las formas en que su ser se transforma para plasmar la genialidad; vimos a un ser creyente en su propio interior que a la vez es fuente inagotable de pigmentos amalgamados, lúcidos y texturizados de los que brotan obras inmortales de colorido semejante a la naturaleza, cielos inundados de ríos azulados y violetas intensos que se tornan en fucsia, cadenas montañosas inmortales, exuberantes y mágicas.

Visitar una obra de Joan Ramón es detenerse en la fantasía del color donde predominan la alegría y las ganas de vivir.

Joan Ramón en su maestría genera una actitud irradiante de poder bondadoso, encarnado en la amalgama de materias físicas dominantes de un entorno natural y progresivo dentro de una sensación de humanismo y vitalidad traducida en la preocupación por el medio y en especial por la naturaleza. No hace falta determinar con detalle el sentido implícito de sus obras maestras. Estar frente a ellas hace que el individuo  quede expectante de una historia traducida en formatos gigantescos.

Sus pigmentos amalgamados son el fruto de la investigación continua sobre la composición de la materia y la industria del arte.

Joan Ramón Roso Cifuentes

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