Realidad inverosímil El hiperrealismo ha poseído a José Antonio Martínez Sabina. Es cierto las obras de José Antonio sumergen a la audiencia en una realidad inverosímil. El Maestro Martínez trae a la boca la expresión de Dalí que dice “una pintura es una fotografía hecha a mano”. Lo más increíble de sus trabajos es caer atrapado con la mirada y exhorto con el cuerpo inmóvil, aunque las pupilas palpitantes, tratando de descubrir el más mínimo detalle que te haga ver la diferencia entre la realidad y la fantasía; este fantástico acontecimiento del espectador hace que no se quiera mover ni escapar si quiera de la belleza del magistral talento de José Antonio y de su realidad inverosímil. Para el Maestro Martínez pintar la naturaleza es una obsesión divina. Pinta la historia al reflejar las iglesias y monumentos religiosos acompañados en un paisaje urbano por parques fuentes, murallas, torres de ladrillos y piedra. En los paisajes rurales nos invita a viajar por los cultivos, haciendo un homenaje a los labradores de la tierra y a los frutos del trabajo arduo y constante de los campesinos locales y foráneos en una realidad inverosímil. Los rostros de las personas y animales están presentes en muchas de sus obras con expresiones tan altivas, humildes y sublimes que quieren contar una historia muda que en muchos casos se llevaron en sus voces a otros mundos, o que te motiva a conocerlos para preguntarles todo lo que sus ojos pintados y dibujados cuentan a través de la verdad inverosímil.

Realidad inverosímil

El hiperrealismo ha poseído a José Antonio Martínez Sabina.

Es cierto las obras de José Antonio sumergen a la audiencia en una realidad inverosímil. El Maestro Martínez trae a la boca  la expresión de Dalí  que dice “una pintura es una fotografía hecha a mano”.

Lo más increíble de sus trabajos es caer atrapado con la mirada y exhorto con el cuerpo inmóvil, aunque las pupilas palpitantes, tratando de descubrir el más mínimo detalle que te haga ver la diferencia entre la realidad y la fantasía; este fantástico acontecimiento del espectador hace que no se quiera mover ni escapar si quiera de la belleza del magistral talento de José Antonio y de su realidad inverosímil.

Para el Maestro Martínez pintar la naturaleza es una obsesión divina. Pinta la historia al reflejar las iglesias y monumentos religiosos acompañados en un paisaje urbano por parques fuentes, murallas, torres de ladrillos y piedra. En los paisajes rurales nos invita a viajar por los cultivos, haciendo un homenaje a los labradores de la tierra y a los frutos del trabajo arduo y constante de los campesinos locales y foráneos en una realidad inverosímil.

Los rostros de las personas y animales están presentes en muchas de sus obras con expresiones tan altivas, humildes y sublimes que quieren contar una historia muda que en muchos casos se llevaron en sus voces a otros mundos, o que te motiva a conocerlos para preguntarles todo lo que sus ojos pintados y dibujados cuentan a través de la realidad inverosímil.

José Antonio Martínez Sabina

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